Juntas encamisadas metálicas KLINGER®

Las juntas encamisadas metálicas KLINGER® son juntas semimetálicas compuestas por un núcleo de fibra cerámica blanda o grafito, y una envoltura de metal adecuada para la aplicación. La junta puede soportar presión superficial elevada y requiere dicha presión para funcionar correctamente. El material blando del núcleo fuerza al metal a… Leer más


Descripción del producto

Las juntas encamisadas metálicas KLINGER® son juntas semimetálicas compuestas por un núcleo de fibra cerámica blanda o grafito, y una envoltura de metal adecuada para la aplicación. La junta puede soportar presión superficial elevada y requiere dicha presión para funcionar correctamente. El material blando del núcleo fuerza al metal a adaptarse a la superficie de la brida y sellarla. Las juntas encamisadas metálicas son una alternativa rentable para aplicaciones donde la superficie de sellado es estrecha. Están disponibles en una variedad de materiales y tamaños.

Las juntas encamisadas metálicas no son muy confiables, por lo que en aplicaciones como los intercambiadores de calor han sido reemplazadas, por ejemplo, por el material KLINGER® top-chem 2000 o, en temperaturas superiores a 250 °C, por juntas kammprofile (KLINGER® Maxiprofile). Las soluciones de sellado para intercambiadores de calor, así como otras aplicaciones con superficies de sellado estrechas, siempre requieren una evaluación técnica y/o cálculos de estanqueidad.

Usos típicos:

Las juntas encamisadas metálicas de KLINGER se utilizan comúnmente en aplicaciones de intercambiadores de calor.

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